El bajo costo de producción, la rusticidad y las amplias oportunidades que ofrece el mercado internacional hacen del cultivo de carinata una alternativa atractiva como cultivo de invierno. Introducido en Paraguay el año pasado, ha mostrado resultados prometedores durante la fase experimental, con un rendimiento promedio de 1.500 kilos por hectárea. En total, se sembraron entre 30 y 35 hectáreas, distribuidas en nueve localidades.
Según Leonardo Pesseti, coordinador técnico de Caltech y uno de los principales impulsores del desarrollo de la carinata en Paraguay, se busca alcanzar unas 15.000 hectáreas sembradas este año, con grandes expectativas de expansión. “La cantidad de áreas que tenemos en Paraguay es muy grande para este cultivo, y contamos con muchas zonas que aún están evolucionando. Por eso, vemos un potencial de llegar entre las 100.000 y 200.000 hectáreas a largo plazo”, destacó.
Zonas del norte y sur de Paraguay, como Itapúa, Alto Paraná, San Pedro y Canindeyú, han apostado por el cultivo de carinata. “Difundimos este cultivo en diferentes localidades para evaluar su comportamiento en diversos ambientes”, señaló Pesseti.
“Colocamos el cultivo en nueve localidades, con 4 hectáreas por productor, alcanzando así entre 30 y 35 hectáreas sembradas. Nuestra perspectiva de productividad para Paraguay es alcanzar rendimientos cercanos a los 2.000 o 2.500 kg por hectárea”, agregó.
¿Por qué es un cultivo prometedor?. Pesseti comentó que la carinata surgió como una planta de cobertura originaria del sur de África, y destacó el gran potencial que se vio en su producción de aceites. “Como tiene una gran cantidad de aceite de buena calidad, se optó por aprovechar su producción para la elaboración de biocombustibles, específicamente para la producción de bioqueroseno para aviación”, subrayó.
Asimismo, señaló que, dado que la demanda energética europea enfrenta desafíos debido a cuestiones ambientales y la necesidad de impulsar los combustibles verdes, se ha incrementado la demanda de nuevos cultivos enfocados en la producción de aceites. “Fue en ese contexto que surgió la apuesta por la carinata”, expresó.
La carinata es un cultivo altamente rústico que requiere poco manejo, lo que se traduce en un bajo costo de producción. “El costo de siembra, incluyendo semilla e insumos, se encuentra entre US$ 350 y US$ 400 por hectárea”, explicó Pesseti.
Respecto al mercado, Pesseti indicó que la carinata se negocia principalmente para el mercado europeo, que es uno de los que mejor remunera este cultivo. “Se negocia a precios similares a los de la soja, pero actualmente se observan precios más altos que los de la soja. La variación de precios está entre US$ 370 y US$ 380 por tonelada producida. Si obtenemos dos toneladas por hectárea y el costo de siembra es de US$ 350, tenemos un margen de rentabilidad de entre US$ 350 y US$ 400 por hectárea”, destacó.
Oportunidad para zonas con condiciones menos favorables. Pesseti también señaló que existen zonas en Paraguay donde se presentan dificultades para cultivar cultivos de invierno como el trigo y otras especies que han visto una disminución en su producción.
“Estamos invirtiendo en áreas de alto riesgo para otros cultivos. La carinata, al ser un cultivo de bajo requerimiento hídrico y alta resistencia a enfermedades y plagas, resulta ideal para estas zonas. Al sembrarla, podemos obtener buenos rendimientos con costos bajos, incluso en regiones con menos lluvias”, explicó.
Una de las zonas en las que se está apostando fuertemente es la región de San Pedro, que por su menor cantidad de precipitaciones se presenta como una buena opción para el cultivo. “Sin embargo, también estamos apostando en áreas más agrícolas como Alto Paraná, Canindeyú, Caguazú, y otras, en las que la carinata podría tener un buen desempeño debido a la falta de desarrollo de otras culturas”, añadió Pesseti.