Julio Biudes, productor agrícola de la región de Canindeyú, compartió su visión sobre el panorama agrícola actual, los retos que enfrentan los productores debido a las adversidades climáticas, así como las estrategias que se están implementando para mitigar estos efectos.
Biudes comenzó destacando que el año 2024 fue bastante desafiante en términos climáticos. “Estamos en un año desafiante en términos climáticos, ya que no tuvimos lluvias constantes en la región”, expresó.
Esta falta de lluvias constantes tuvo un impacto directo en la producción agrícola, lo que se traduce en mermas significativas en la cosecha. Sin embargo, el productor señaló que la situación no está completamente reflejada en el mercado, lo que implica una posible distorsión en los precios.
Además, mencionó el impacto de los altos costos de insumos en la rentabilidad de los cultivos. “Post-Covid, hemos visto un aumento en los precios, principalmente de los fertilizantes, lo que ha impactado el costo de producción, haciendo que la actividad sea aún más desafiante”, comentó.
Sostuvo que otro factor que influye en la competitividad de la región, aunque no parezca, es el valor del real en Brasil, el cual está desvalorizado, lo que afecta a los precios de los productos como la soja y el maíz en Paraguay. “Dado que Brasil es un gran productor en la región, esa desvalorización del real también nos afecta en Paraguay, especialmente en los precios de soja y, sobre todo, de maíz”, explicó.
En cuanto a la siembra de maíz en Canindeyú, destacó que, a pesar de las dificultades, la región está mostrando una tendencia positiva.
“Este año tuvimos la mejor ventana de siembra de los últimos 5 años. Creo que la superficie sembrada con maíz va a aumentar”, afirmó, lo que demuestra que los productores están adaptándose a las condiciones y buscando nuevas oportunidades.
Además, destacó el sorgo como una cultura en crecimiento. “El sorgo es un cultivo que va a prosperar en Canindeyú y en todo el país, debido a la ventana de siembra y al mercado favorable”, destacó.
Rendimientos. Sobre los promedios de producción, Biudes indicó que en su caso, la soja alcanzó un rendimiento de 3.400 kg por hectárea, un número que, aunque positivo, estuvo por debajo de las expectativas debido a las condiciones climáticas adversas. “Pensábamos que sería mejor, pero el clima impactó mucho. Sin embargo, colegas y amigos en la zona han logrado rendimientos superiores, mientras que otros no tanto”, manifestó.
También reflexionó sobre la importancia de la innovación y la búsqueda de tecnologías más eficientes para enfrentar los desafíos climáticos. “Todos estamos buscando tecnología. Estos años adversos nos han enseñado a buscar variedades de semillas más resistentes, más resilientes”, remarcó.
Por último, hizo énfasis en la necesidad de una correcta gestión de los costos de producción. “Cada agricultor debe conocer su costo de producción. Muchos solo consideran el costo de los insumos, pero eso es solo una parte del costo total. También hay que considerar la inversión en maquinaria y la depreciación de las mismas. Si no se hace ese costeo, se tiene una idea engañosa de valores”, concluyó.