El 2024 inició con una industrialización de 110.556 toneladas de oleaginosas en el mes de enero, valor que es 7 veces más grande que el que se obtuvo en el primer mes del 2023, año en que la cosecha se había retrasado, lo cual explicaba el número tan bajo conseguido.
De esta forma, es importante destacar que este valor equivale a lo que cabría esperar para la industria en este periodo dentro de condiciones normales con respecto a la producción de nuestra principal oleaginosa, la soja.
Considerando que no se han modificado ninguno de los factores que afectan a la competitividad de la industria aceitera nacional, la expectativa para este año en lo que respecta al agregado de valor de nuestras materias primas agrícolas, es que se mantenga en torno a los 3 millones de toneladas, a pesar de que se espera una cosecha de soja, superando los 10,4 millones de toneladas.
A las dificultades que viene enfrentando el sector, existe el riesgo, de que se sume el relacionado a acceso a mercados, que podría generar una presión incluso mayor, lo cual podría reducir aún más los niveles de molienda y además podría impactar negativamente en los ingresos de divisas generados por todo el complejo soja.